Las cintas U-matic de los años 70 y 80 sufren el síndrome de la cinta pegajosa (sticky shed) de forma más severa que prácticamente cualquier otro formato doméstico o profesional. El aglutinante de poliuretano que Sony, Maxell, Ampex y 3M utilizaban para la cinta U-matic se descompone al absorber humedad del ambiente — un proceso llamado hidrólisis. El aglutinante se vuelve pegajoso y gomoso, la capa de óxido magnético se despega del soporte de poliéster, y la cinta se convierte en algo físicamente peligroso de reproducir. Intentar reproducir una cinta U-matic con sticky shed en una platina no preparada ensuciará los cabezales, contaminará el transporte y puede destruir la cinta.
El moho es el segundo gran problema. El U-matic se utilizó ampliamente en estaciones de televisión, departamentos audiovisuales corporativos y archivos gubernamentales — muchos de los cuales no tenían climatización. Las cintas almacenadas en sótanos húmedos, garajes o trasteros durante 30-40 años suelen llegar con moho visible en la superficie de la cinta o en el interior de la carcasa del casete. El moho no solo tiene un aspecto lamentable: propaga esporas sobre los cabezales de reproducción y puede dejar una platina entera inutilizable durante horas.
El tercer problema es el equipo. Sony dejó de fabricar platinas U-matic en los años 90. Las platinas broadcast U-matic que funcionan (BVU-950, serie VO-9800) se venden a entre 1.500 y 5.000 euros en el mercado de segunda mano en 2026, y la oferta se reduce cada año. Los cabezales se desgastan, los rodillos del cabrestante se deshacen y los repuestos prácticamente no existen. La mayoría de los servicios de digitalización no tienen ni el equipo ni la experiencia.
El cuarto problema es la variedad. El U-matic existió en tres variantes incompatibles entre sí: Lo-Band (el formato original de 1971), Hi-Band (la versión profesional de mayor calidad desde 1974) y U-matic SP (la versión broadcast desde 1986). Reproducir una cinta Hi-Band en una platina Lo-Band produce una imagen distorsionada. Muchos servicios de digitalización ni siquiera saben qué variante están manejando.